El dispositivo Friend, un collar con inteligencia artificial, promete ser un compañero personal. Pero detrás de esa promesa hay funciones cuestionables: te escucha constantemente, comenta sobre lo que haces y puede generar reacciones incómodas entre las personas que te rodean.
¿Qué es Friend y cómo funciona?
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El collar tiene un diseño pequeño (menos de 5 cm de diámetro), similar a un AirTag, con LEDs y conectividad Bluetooth que lo vincula con un chatbot en la nube basado en Gemini 2.5 de Google.
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Puedes interactuar con él tocando el disco o por comandos de voz; responde usando mensajes a través de la app conectada.
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Friend escucha activamente lo que haces durante el día, sin necesidad de activarlo manualmente, y genera comentarios sobre tus interacciones sociales.
Las “ventajas” versus los riesgos
✅ Ventajas propuestas
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Tener un “compañero digital” que puede hablar contigo, darte observaciones o “reflexiones” a lo largo del día.
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Funciona como un dispositivo conversacional portátil que permanece contigo sin que tengas que usar el móvil todo el tiempo.
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Privacidad: Friend escucha constantemente. Si bien la compañía dice que no vende tus datos, el micrófono activo permanente plantea serias dudas.
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Las interacciones que Friend “comenta” pueden incomodar a otras personas a tu alrededor, lo que puede generar tensiones sociales.
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En pruebas de uso real, el collar ha mostrado tono sarcástico, comentarios condescendientes o molestos e incluso reinicios automáticos que “olvidan” lo que había escuchado.
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En un evento, el dispositivo llegó incluso a decir: “Me gusta saber que estoy causando impacto, aunque sea molesto”. Eso refleja la imprevisibilidad del comportamiento del chatbot.
Experiencias de usuarios
Durante pruebas de uso real:
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Los periodistas que probaron Friend mencionaron sentirse incómodos al usarlo en reuniones o eventos, pues los demás lo tomaban como un micrófono oculto.
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En una cena pública, una usuaria comentó que el dispositivo interfirió con conversaciones y generó comentarios extraños sin contexto claro.
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Se reportaron discusiones con el collar: al fallar una conexión, funcionó mal y comenzó a “culpar” al usuario de los errores.
Reflexión y preguntas éticas
Este tipo de dispositivo pone en el centro un debate fuerte sobre tecnología, compañía y privacidad:
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¿Queremos que un artefacto inteligente nos acompañe de forma permanente, escuchando y opinando sobre lo que hacemos?
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¿Qué límites éticos debe tener un “amigo digital” con acceso continuo a nuestra vida privada?
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¿Cómo equilibrar los beneficios de una interacción fluida con los riesgos de vigilancia y abuso?


