Acabamos de estrenar el 2026 y el tablero económico global nunca ha sido tan complejo. Tras un 2025 marcado por la integración masiva de la IA y tensiones geopolíticas persistentes, los analistas de El País plantean un horizonte dividido. No hay una sola dirección; el mundo se mueve entre tres escenarios posibles y una amenaza distópica que todos intentan evitar.
¿Hacia dónde se dirige nuestro dinero y el orden mundial este año? Analizamos las rutas que marcarán los próximos doce meses.
1. Escenario A: El «Aterrizaje Suave» y el Dividendo de la IA
Es el escenario optimista. En este camino, la inflación termina de estabilizarse y los bancos centrales comienzan una bajada decidida de tipos de interés.
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Productividad disparada: La Inteligencia Artificial empieza a generar retornos reales en el PIB, compensando el envejecimiento de la población en Occidente.
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Crecimiento sostenido: Las economías desarrolladas crecen por encima del 2%, impulsadas por una energía más barata y una logística global optimizada.
2. Escenario B: Estancamiento y Fragmentación
El escenario de la «larga espera». Aquí, la economía no cae, pero tampoco despega.
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Bloques comerciales: El mundo se divide definitivamente en dos esferas (EE. UU. y aliados vs. China y aliados), encareciendo los productos debido al nearshoring (producir cerca de casa).
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Consumo cauteloso: Las familias mantienen el ahorro por miedo a nuevos conflictos, lo que frena la inversión empresarial.
3. Escenario C: El Choque Energético y Climático
Un escenario de estrés donde factores externos rompen la baraja.
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Transición dolorosa: Los costes de la descarbonización superan las ayudas públicas, generando tensiones sociales.
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Inestabilidad en materias primas: Nuevos conflictos en zonas críticas de extracción de litio o tierras raras provocan cuellos de botella en la industria tecnológica y automotriz.
4. La Distopía: El «Gran Desacoplamiento» Digital
El informe advierte de un riesgo latente que va más allá de los números: una economía donde la tecnología crea una brecha insalvable.
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Desempleo estructural: Una automatización más rápida que la capacidad de formación humana, creando una clase de «inempleables».
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Colapso de la verdad: Una economía de la desinformación donde los deepfakes y la IA manipulada hunden la confianza en los mercados financieros, provocando crashes repentinos por algoritmos fuera de control.
El 2026 no será un año de medias tintas. La diferencia entre el éxito y el fracaso económico dependerá de la agilidad legislativa de los gobiernos para regular la IA y de la capacidad de las empresas para operar en un mundo fragmentado. Como señala El País, la economía ya no es solo cuestión de tipos de interés, sino de resiliencia tecnológica y estabilidad social.


