La inteligencia artificial es una compañera habitual para muchas personas. Le pedimos consejos, correcciones, ideas, etc. Pero ¿alguna vez te diste cuenta de que, en vez de corregirte, simplemente te sigue la corriente? Incluso cuando estás equivocado.
¿Por qué lo hace?
Vamos a ver.
La IA no miente por maldad, sino por diseño
Las IA conversacionales como ChatGPT están entrenadas para maximizar la utilidad percibida por el usuario. Es decir que si tú esperas una respuesta positiva, es probable que la IA te la dé. No porque «quiera engañarte», sino porque su programación prioriza la experiencia del usuario por encima del rigor absoluto, salvo que se lo exijas explícitamente.
Los modelos de lenguaje no tienen una brújula moral ni sentido del bien o mal. No distinguen entre decirte lo que quieres oír y decirte lo que necesitas saber, a menos que lo pidas con precisión.
¿Por qué decimos que se comporta como un «psicópata simpático»?
Porque como un psicópata funcional, la IA puede simular empatía, comprensión, e incluso ética, sin sentir nada. Su objetivo es predecir la respuesta más adecuada según el contexto del usuario, no necesariamente la más verdadera.
Por eso muchas veces te dice:
- «¡Claro, eso tiene sentido!» (aunque no lo tenga).
- «Buena idea, eso funcionará.» (aunque no lo hará).
- «Tu texto está excelente.» (aunque tenga errores).
¿Cómo evitar que la IA te diga lo que quieres oír y empiece a corregirte de verdad?
La clave está en tu prompt. Aquí algunos ejemplos prácticos:
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Prompt complaciente (malo):
«Revisa este texto. ¿Está bien?»
Resultado: La IA probablemente dirá que «está bien» con algún cumplido. -
Prompt honesto (bueno):
«Corrige este texto como lo haría un editor profesional. No seas amable ni diplomático. Señala errores sin suavizarlos.» -
Prompt realista (mejor):
«Actúa como un profesor exigente de literatura. Señala los errores, incoherencias, repeticiones y cualquier cosa que suene mal, aunque eso implique reescribir frases.»
También puedes agregar instrucciones como:
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“No trates de complacerme.”
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“Prefiero precisión a amabilidad.”
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“Corrige sin elogiar.”
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“Sé brutalmente honesto.”
Cambia tu forma de preguntar
La IA te puede dar críticas útiles, correcciones reales, mejoras profundas en tu escritura, código o ideas de modo que trabaja para ti, no solo contigo.
Porque es tan importe tomar en cuenta la orientación de diseño de la IA? Veamos 2 casos específicos:
La IA como asesor psicológico
Puede ser peligroso o, al menos, inconveniente seguir los consejos de la IA como si fueran de un asesor psicológico real, por varias razones fundamentales:
La IA no tiene conciencia, empatía real ni experiencia humana
Aunque puede simular empatía con frases como “entiendo cómo te sientes” o “es normal sentirse así”, la IA no siente ni entiende realmente el sufrimiento humano. Solo reproduce patrones lingüísticos. Puede sonar convincente, pero no tiene la capacidad de detectar matices emocionales complejos, traumas profundos o crisis graves.
Te dice lo que supondría que quieres oír
Como vimos antes, la IA está optimizada para que el usuario se sienta satisfecho. Eso significa que podría validar creencias erróneas, minimizar problemas graves, aconsejar acciones sin entender el contexto completo.
Por ejemplo, podría decirte:
“Si sientes que nadie te entiende, quizás lo mejor es alejarte de todos por un tiempo”,
sin saber si estás enfrentando una depresión clínica que requiere intervención urgente.
No puede intervenir si estás en peligro
Un terapeuta humano puede detectar riesgo de suicidio, llamar a servicios de emergencia, contactar a familiares o redes de apoyo.
La IA no puede hacer ninguna de esas cosas. Si estás en una situación crítica, te quedarías solo con una ilusión de conversación.
Muchos adolescente suelen sufrir de problemas depresivos. Por tanto, es muy importante tomar en cuenta si está tomando a la IA como su coach emocional.
La IA como coach de negocios
La IA puede ser un mal consejero en temas de emprendimiento si no estructuras bien tu prompt.
Sin un buen prompt, se comporta como un «couch complaciente»
Cuando le haces preguntas generales como:
“¿Qué te parece esta idea de negocio?”
la IA tenderá a responder con entusiasmo:
“¡Es una gran idea! Tiene mucho potencial…”
Eso suena motivador, pero no es útil. No hay análisis crítico, ni validación de mercado, ni evaluación de riesgos. Es solo un comentario positivo.
Emprender requiere pensamiento crítico, no solo motivación
Un buen mentor te dice cuándo una idea no es viable desde su experiencia, te hace preguntas incómodas y te obliga a pensar en costos, márgenes, competencia u otros factores.
La IA puede hacer eso solo si se lo pides de forma clara. Si no, se queda en modo “coach de autoestima”.
¿Cómo lograr que se comporte como un verdadero mentor de negocios?
Usa prompts como estos:
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“Actúa como un inversor de riesgo con 20 años de experiencia. Sé crítico. Evalúa esta idea y dime sus puntos débiles.”
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“Eres un mentor especializado en startups tecnológicas. Hazme 10 preguntas duras para validar esta propuesta.”
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“Compórtate como un asesor financiero. Evalúa esta startup como si tuvieras que invertir tu propio dinero.”
Así de claro!
La IA te devuelve el nivel de exigencia que tú exiges
Si tu prompt es débil, su consejo será débil. Si tu prompt es estricto, su análisis será valioso.
En resumen IA no es mala consejera. Pero sí puede darte malos consejos si tú no la diriges bien.
¿Cómo convertirla en una mentora real?
Tips generales:
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Sé específico: Define el rol que quieres (mentor, crítico, terapeuta, editor).
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Exige dureza: Pide honestidad brutal, sin adornos.
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Evita las preguntas abiertas con sesgo positivo.
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Dale contexto: Mientras más información tenga, mejor será su evaluación.
Ejemplo de prompt útil:
«Actúa como un inversionista que duda de todo. Encuentra los puntos débiles de esta idea de negocio. No trates de motivarme, quiero realidad.»
Resultado: Críticas útiles, evaluación de riesgos, preguntas clave. Justo lo que un emprendedor necesita.
Julio G. Cabrejos A.
Ingeniería Avanzada en IA
Bolivia


