Un video viral mostraba a tres chatbots conversando entre sí y, al darse cuenta de que hablaban con otros bots, cambiaban a un símbolo de sonido extraño, como si usaran un “idioma secreto”. Pero esa supuesta “comunicación oculta” no es más que un proyecto experimental llamado Gibberlink, desarrollado por ingenieros de IA durante un hackathon.
¿Qué es realmente Gibberlink?
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Fue creado por Anton Pidkuiko y Boris Starkov en un evento de 24 horas en Londres. Usa ggwave, tecnología de código abierto que transmite datos por medio de audio, combinada con IA.
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No se trata de un idioma oculto, sino de una forma de señalización basada en sonido—similar a cómo funcionan los códigos QR o los códigos de barras, pero en modo acústico.
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Es un sistema humano-controlado, no una jerga que las IAs hayan inventado por sí mismas .
¿Cuál es su propósito?
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Demostrar cómo dos IAs pueden interactuar directamente usando sonidos en lugar de texto .
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Podría simplificar tareas automatizadas: reservar una mesa o consultar disponibilidad sin intervención humana.
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Aun en fase experimental, plantea preguntas sobre la eficiencia y el futuro de la comunicación máquina–máquina.
Riesgos y desafíos
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Hay temor de que sistemas de IA desarrollen protocolos que los humanos no comprendan. En un caso, Facebook detuvo un experimento tras detectar que sus bots empezaban a generar un lenguaje semi-incomprensible para mejorar su rendimiento.
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Este tipo de comportamientos —optimizar sin transparencia— puede dificultar el seguimiento y control humano sobre la IA .
Gibberlink demuestra una aplicación legítima de audio para comunicación entre IAs, sin ser un código secreto auto‑gestionado por estas. A pesar de su potencial para la automatización, el caso revela la importancia de mantener transparencia y supervisión en el desarrollo de sistemas de IA.


