El panorama tecnológico y geopolítico mundial está a punto de dar un giro drástico. El gobierno de Donald Trump ha iniciado oficialmente el proceso de revisión para permitir la venta de los chips de inteligencia artificial más avanzados de Nvidia al mercado chino, una medida que revierte años de restricciones estrictas.
La noticia, confirmada recientemente por fuentes cercanas al proceso, marca un cambio de rumbo en la política de exportación de Estados Unidos. Tras un periodo de bloqueos liderados por la administración anterior para frenar el avance militar y tecnológico de Pekín, la nueva estrategia busca priorizar el dominio comercial estadounidense.
1. El chip H200 en el centro del debate
El foco de esta revisión es el Nvidia H200, uno de los procesadores de IA más potentes del mundo. Hasta ahora, su exportación a China estaba prohibida bajo el argumento de «seguridad nacional». Sin embargo, la propuesta actual sugiere permitir su venta bajo una condición económica clave: un arancel del 25% que iría directamente a las arcas del Tesoro de EE.UU.
2. Una estrategia comercial frente a la seguridad
¿Por qué permitir la venta de tecnología crítica a un competidor? El argumento del gobierno estadounidense se basa en dos pilares:
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Frenar la industria local china: Al permitir que las empresas chinas compren chips Nvidia (incluso con sobrecoste), se reduce el incentivo y la demanda para que desarrollen sus propios semiconductores avanzados.
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Recaudación y liderazgo: El impuesto del 25% genera ingresos masivos y asegura que las empresas estadounidenses sigan siendo las proveedoras principales de la infraestructura global de IA.
3. Críticas y riesgos geopolíticos
La medida no está exenta de controversia. Expertos en seguridad y figuras políticas de ambos partidos han expresado su preocupación. Algunos analistas sugieren que exportar estos chips es un «error estratégico», ya que la IA es el motor actual del desarrollo militar moderno.
El Departamento de Comercio ya ha enviado las solicitudes de licencia a los departamentos de Estado, Energía y Defensa. Estas agencias tienen un plazo de 30 días para emitir su veredicto técnico, aunque la decisión final recaerá en la Casa Blanca.
4. ¿Aceptará China las condiciones?
Aunque la puerta parece abrirse desde Washington, queda la duda de cómo reaccionará Pekín. La imposición de una tasa del 25% y la dependencia de tecnología estadounidense podrían no ser del agrado del gobierno chino, que ha estado impulsando la autosuficiencia tecnológica con empresas locales como Huawei.
Estamos ante una partida de ajedrez donde la tecnología es la pieza principal. Si la revisión resulta favorable para Nvidia, podríamos ver una entrada masiva de capital y una aceleración de la IA en China, pero bajo el control (y beneficio) financiero de Estados Unidos.


