La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en el motor (y el temor) de la economía global. Según los últimos análisis de finales de 2025, el impacto de la IA en el empleo está generando una brecha sin precedentes entre los sectores que logran adaptarse y aquellos que corren el riesgo de quedar obsoletos.
Ya no se trata solo de robots reemplazando tareas manuales; la IA generativa y los agentes autónomos están entrando de lleno en las oficinas, afectando a roles creativos, analíticos y de gestión.
1. La paradoja de la productividad
Los datos son claros: las empresas que han integrado IA han visto un aumento significativo en su eficiencia. Sin embargo, este crecimiento económico no siempre se traduce en más empleos.
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Automatización de tareas cognitivas: Roles en atención al cliente, redacción técnica y análisis de datos básicos están siendo absorbidos por modelos de IA que trabajan 24/7 sin fatiga.
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Nuevas oportunidades: Por otro lado, la demanda de «arquitectos de soluciones de IA» y expertos en ética tecnológica ha crecido exponencialmente.
2. Sectores más vulnerables vs. sectores resilientes
El impacto es desigual. El informe destaca una división marcada por la naturaleza de las tareas:


