En un esfuerzo sin precedentes, América Latina se prepara para lanzar Latam-GPT, el primer modelo de inteligencia artificial (IA) de gran escala desarrollado de manera colaborativa en la región. Este proyecto busca reflejar la riqueza cultural, lingüística e histórica de América Latina y el Caribe, ofreciendo una alternativa más representativa a los modelos existentes.
¿Qué es Latam-GPT?
Latam-GPT es un modelo de lenguaje de gran escala (LLM, por sus siglas en inglés), similar a ChatGPT o DeepSeek, pero diseñado específicamente para comprender y procesar el contexto latinoamericano. Su objetivo es proporcionar respuestas más precisas y culturalmente relevantes para los usuarios de la región.
Un esfuerzo regional
El proyecto es liderado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) de Chile, con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación chileno. Sin embargo, es una iniciativa verdaderamente regional, que cuenta con la colaboración de más de 30 instituciones y 60 expertos de países como México, Colombia, Ecuador, Argentina, Perú, Uruguay, Costa Rica, España y Estados Unidos.
Datos y entrenamiento
Para entrenar el modelo, se han recopilado más de 8 terabytes de información de bibliotecas virtuales y organismos públicos y privados. La Universidad de Tarapacá, en Arica, Chile, ha invertido en un supercomputador que permitirá entrenar el modelo en aproximadamente 35 a 40 días de funcionamiento continuo.
Sostenibilidad y ética
El proyecto ha sido diseñado con un enfoque en la sostenibilidad y la ética. La infraestructura de entrenamiento utiliza energía renovable, principalmente solar, y sistemas de refrigeración eficientes que minimizan el consumo de agua. Además, se han implementado políticas de transparencia y protección de datos, incluyendo el uso de fuentes abiertas y la anonimización de datos personales.
Lanzamiento y futuro
Se espera que la primera versión de Latam-GPT esté disponible para el público en junio de 2025. Este modelo no solo representa un avance tecnológico, sino también un paso hacia la soberanía tecnológica de América Latina, permitiendo que la región tenga una voz propia en el desarrollo de la inteligencia artificial.


