La startup de inteligencia artificial Perplexity ha sorprendido al mercado con una oferta histórica: 34 500 millones de dólares por adquirir el navegador Google Chrome, casi el doble de su propia valoración. Un movimiento audaz en medio de un litigio antimonopolio que podría obligar a Alphabet a desprenderse de este producto clave.
Contexto: antimonopolio y oportunidad estratégica
Desde 2024, Google enfrenta acusaciones de abuso de poder en el mercado de búsquedas. El juez federal Amit Mehta podría exigir la venta de Chrome como una medida correctiva por prácticas monopolísticas. Perplexity y otros competidores como OpenAI y Yahoo han mostrado interés, aprovechando esta coyuntura para presionar indirectamente.
Una oferta sorprendente y bien estructurada
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Importe notable: La propuesta de USD 34.500 millones duplica la valoración interna de Perplexity (USD 18 000 millones).
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Compromisos clave: Mantendría Chromium como código abierto, invertiría USD 3 000 millones en dos años y conservaría Google como buscador predeterminado.
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Fundamento estratégico: La startup busca consolidar su rol como alternativa AI-first con alcance instantáneo a la gigantesca base de usuarios de Chrome (~3 500 millones con más del 60 % del mercado).
Reacciones del mercado
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Muchos analistas ven la maniobra como una estrategia de visibilidad (PR stunt) para reforzar el caso antimonopólico frente al juez.
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En paralelo, el mercado financiero se mantiene atento: una posible división de Google podría generar fuertes fluctuaciones en el precio de sus acciones.
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Internautas han reaccionado con incredulidad, resaltando lo inusual de una oferta sin precedentes por un componente que Google no planea vender.
¿Qué pasaría si realmente avanza la venta?
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Redefinición del ecosistema digital: Perplexity podría introducir su propio motor de búsqueda o navegador orientado a IA, alterando el liderazgo actual y modelos de monetización.
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Adaptación del marketing digital: Cambios en los motores por defecto impactarían estrategias de SEO, SEM y tráfico web, obligando a las marcas a reinventar su presencia en línea.
La oferta de Perplexity no solo es histórica por su magnitud, sino por simbolizar una jugada disruptiva en el tablero tecnológico: desafiar el dominio de Google allí donde es más vulnerable, mientras usa esa vulnerabilidad como palanca de presión. El desenlace dependerá del fallo antimonopolio y de si Google accede o resiste el trato. Por ahora, la movida ya logró lo que buscaba: colocar a Perplexity en el centro de la conversación global sobre el futuro del acceso a internet.


