En pleno agravamiento de la salud mental colectiva, el uso de ChatGPT como consejero, confidente o coach ha dejado de ser anecdótico. Este fenómeno refleja tanto la necesidad de contención emocional como los límites de los sistemas sanitarios tradicionales.
1. La crisis de salud mental y la sobrecarga del sistema
Según un informe de Mutua Madrileña (2023), solo 6 de cada 10 españoles afirma gozar de buena salud mental. La alta demanda supera la capacidad del sistema público, y el coste de la atención privada —entre 50 y 120 € por sesión en ciudades como Madrid— representa una barrera significativa.
2. ChatGPT: una alternativa accesible y siempre disponible
La inteligencia artificial está ocupando ese vacío. Consultar a ChatGPT sobre problemas personales, recibir consejos o simplemente «sentirse escuchado» se ha convertido en rutina para muchos. Una encuesta en EE.UU. realizada por Tebra revela que el 80 % de quienes usaron ChatGPT como herramienta emocional lo consideraron una buena alternativa a la terapia tradicional.
3. Ventajas percibidas por los usuarios
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Accesibilidad total: sin horarios, ni costes adicionales.
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Disponibilidad inmediata: contesta al instante y sin juzgar.
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Flexibilidad emocional: se adapta al tono del usuario, lo tranquiliza o aconseja sin presuponer.
4. Riesgos detectados por profesionales
Expertos en salud mental advierten que esta alternativa digital puede reforzar patrones poco saludables. El psicólogo Antoni Baena señala que:
“Muchas veces te da la razón cuando debería confrontarte.”
Esta complacencia puede resultar reconfortante a corto plazo, pero contraria a una terapia efectiva y representando un riesgo en casos graves Diario AS.
Además, el psicólogo Marc Masip alerta sobre el peligro de sustituir el contacto humano:
“El chat GPT no cura; curan los profesionales.”
Destaca que la IA carece de mirada, abrazo o comprensión profunda, esenciales en un proceso terapéutico real Cadena SER.
5. Cuidados importantes y reflexiones necesarias
La relación emocional que algunos usuarios desarrollan con la IA —p. ej., apodos como «Chati»— pone de manifiesto una necesidad profunda de conexión, que si bien es legítima, puede erosionar el tejido social emocional y sustituir interacciones humanas con respuestas automatizadas.
6. ¿Puede la IA ayudar bajo supervisión?
Algunos estudios apuntan a un potencial complementario. Por ejemplo:
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Grupo de intervención con sesiones de ChatGPT mostró mejoras en la calidad de vida en comparación con solo tratamiento estándar.
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Investigaciones sobre adolescentes en España sugieren que chatbots empáticos pueden generar conciencia sobre ciertos trastornos, aunque todavía con limitaciones.
ChatGPT ofrece compañía rápida y sin costo, sirviendo como un apoyo emocional en contextos donde el sistema falla. Pero no es un terapeuta: carece de empatía humana, contención emocional real y capacidad de intervención clínica.
Su uso más responsable es como una herramienta complementaria, que puede orientar, tranquilizar o incluso preparar al usuario para buscar atención profesional. Sin embargo, la atención humana siempre debe seguir siendo insustituible.


