La inteligencia artificial (IA) está dejando de ser una tecnología sola para tareas rutinarias: ahora surgen los llamados agentes IA, sistemas autónomos que toman decisiones, analizan datos y ejecutan tareas complejas sin supervisión humana constante. Lejos de simplemente sustituir empleos, estos robots y agentes están provocando una reestructuración del trabajo que abre espacio para nuevas funciones humanas.
Principales cambios y oportunidades
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Según un estudio de Capgemini, hasta el 70 % de las tareas podrían automatizarse en los próximos dos años. Esto liberará hasta el 40 % del tiempo de los empleados, que podrá dedicarse a labores más estratégicas.
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Grandes empresas como Repsol y Acciona ya emplean agentes IA en procesos que antes requerían intervención humana directa, como detección de fallas, atención al cliente automatizada, análisis de contratos, etc.
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Además, se están creando nuevos perfiles profesionales que antes no existían: formadores de IA, analistas de datos, “bibliotecarios de IA” (que organizan datos no estructurados para que los agentes sepan interpretar la cultura de empresa), gerentes de equipos híbridos humano-máquina, creativos para implementación de IA, etc.
Beneficios esperados
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Más eficiencia y productividad: automatizar lo repetitivo permite que los humanos enfoquen su energía en lo que aporta más valor.
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Reducción de costes operativos gracias al uso de agentes autónomos. Capgemini estima que algunas funciones de recursos humanos, por ejemplo, podrían costar un 17 % menos con automatización.
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Innovación laboral: surgen nuevos trabajos, cambiando no solo lo que se hace, sino cómo se hace, quién lo hace y qué habilidades se valoran.
Retos a tener en cuenta
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Adaptación de los trabajadores: muchos deberán aprender nuevas habilidades técnicas, digitales y de gestión de IA.
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Regulación, ética y transparencia en el uso de IA autónoma, para evitar errores, sesgos o decisiones poco claras.
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Prevención de desigualdades laborales: que la adopción de robots no reduzca oportunidades para quienes tienen menos acceso a capacitación tecnológica.
Los robots y agentes autónomos no solo representan riesgos de automatización, sino también una potente fuente de creación de empleo humano: en roles nuevos, complementarios y más enfocados en lo estratégico, creativo y relacional. La clave está en gestionar bien la transición con formación, ética y diseño humano de los nuevos puestos de trabajo.


